Tarjetas AGP ¿Una
revolución?Las últimas aplicaciones 3D, sobre todo
juegos, utilizan grandes cantidades de objetos en tres
dimensiones e imágenes de mapa de bits de gran tamaño,
que se aplican sobre su superficie.
Para conseguir una
velocidad razonable con este tipo de programas, hay que
utilizar procesadores potentes y un canal que permita
transmitir información rápidamente entre la tarjeta
gráfica y la memoria principal. A grandes rasgos, este
es el motivo de la aparición del puerto AGP.

Moda o necesidad
La imparable evolución
de las tarjetas gráficas siempre ha seguido una pauta
constante. Primero aparecían funciones sofisticadas en
las tarjetas más caras que después pasaban a
convertirse en características estándar para todos los
modelos. Aceleración Windows, reproducción de ficheros
MPEG y escalado de vídeo, son algunas de estas funciones
que hace algunos años sólo se podían encontrar en
determinadas tarjetas gráficas de gama alta y que hoy
incorporan hasta los modelos más básicos.
En la actualidad, la
última "tendencia del mercado" son los
gráficos en 3D, y cualquier nuevo modelo de tarjeta
gráfica debe incorporar algún tipo de aceleración 3D
entre sus funciones.
Los programadores de
juegos estaban empezando a llevar el bus PCI (Peripheral
Connection Interface o Interfaz para la conexión de
periféricos) al límite de sus posibilidades. Para
solucionar este problema Intel desarrolló una nueva
forma de conectar las tarjetas gráficas, el puerto AGP
(Accelerated Graphics Port o Puerto de Gráficos
Acelerado), una conexión independiente a 66 MHz
diseñada específicamente para la gestión de vídeo y
gráficos 3D.
AGP utiliza la memoria
principal del ordenador para almacenar las escenas
tridimensionales, con lo que se consigue disponer de una
cantidad de memoria gráfica prácticamente ilimitada y,
por consiguiente, de gráficos más atractivos y de un
rendimiento más elevado. Además, incorpora un puerto
dedicado para comunicar la memoria principal del sistema
con la tarjeta gráfica.
En teoría, con AGP, el
rendimiento debería aumentar espectacularmente, pero la
mejora no es tan evidente.
Una conexión
rápida
Hace algunos años la
popularidad de los interfaces gráficos (Windows) y su
instalación generalizada en los ordenadores personales,
provocó la aparición de un problema prácticamente
desconocido para los fabricantes de ordenadores
personales. Aunque los procesadores de la época
(386/486) poseían la potencia suficiente para gestionar
gráficos relativamente complejos, el problema aparecía
al intentar mostrar esos gráficos, ya que existía un
"cuello de botella" en el que los datos que
iban de la memoria principal a la tarjeta gráfica se
"atascaban" y no fluían con la suficiente
velocidad.
Había que encontrar una
solución a este problema, y diversos fabricantes -de
ordenadores, tarjetas gráficas y software- se asociaron
para crear un nuevo estándar gráfico. El resultado fue
el bus VL, una extensión del venerable bus ISA que, a
pesar de alcanzar cierta popularidad, fue reemplazado en
tan sólo un año por el PCI .
PCI proporcionaba un bus
independiente del ISA, lo que suponía un alivio en la
congestión de datos, doblaba su ancho de banda y
además, funcionaba a 33 MHz. Todo esto supone que la
transmisión de datos entre el procesador y la tarjeta
gráfica se realiza más rápidamente. Gracias al bus PCI
desapareció el cuello de botella gráfico, y la
información se mueve con la suficiente velocidad para
trabajar con cualquier aplicación que manipule gráficos
en dos dimensiones (Windows 95/98/NT, gráficos
empresariales, y la mayoría de los juegos). Sin embargo,
el cuello de botella vuelve a aparecer cuando se trabaja
con gráficos en tres dimensiones.
Para representar
gráficos 3D, la tarjeta gráfica debe gestionar las
texturas y la información del buffer-Z, encargado de los
cálculos de profundidad. Toda esta información necesita
una gran cantidad de memoria, y por desgracia, en ambos
casos, se trata de la (limitada) memoria que está
instalada en la tarjeta gráfica.
Solución AGP
La solución a este
problema apareció en julio de 1.996 de la mano de Intel.
AGP tiene un ancho de
banda potencial de 528 Mb/sg, y permite utilizar la
memoria principal del ordenador para almacenar las
texturas y la información del buffer-Z. Con el puerto
AGP se consigue una conexión más veloz entre la CPU y
la tarjeta gráfica, se reduce la cantidad de memoria
necesaria en ella, se elimina el problema con la
disponibilidad de la memoria gráfica que aparecía en el
bus PCI, se libera a éste del trabajo que suponía la
transmisión de la información gráfica, y se libera una
ranura PCI para la conexión de otros periféricos.
Al hablar de tarjetas
gráficas AGP, hay que tener en cuenta que los modelos de
primera generación, llamados AGP 1x o tarjetas 1.0,
alcanzan una tasa de transferencia máxima de 266 Mb/sg,
sólo la mitad de la velocidad máxima teórica del
puerto AGP. La mayoría de las tarjetas nuevas, del tipo
AGP 2x o 2.0, aumentan la velocidad de transferencia a 66
MHz para doblar la capacidad de transmisión.
Hoy en día pocas
aplicaciones necesitan una tasa de transferencia superior
a 266 Mb/sg, así que los usuarios que posean una tarjeta
AGP 1x no deben jubilarla inmediatamente sólo por la
promesa de una velocidad de transferencia mayor. Por
supuesto, los usuarios que piensen adquirir ahora una
tarjeta AGP, deben asegurarse de adquirir un modelo 2x.
¿Todo son
ventajas?
En un mundo tan
cambiante como el de la industria informática, cada
novedad técnica siempre lleva consigo algún
inconveniente. En el caso del AGP es que se trata de una
arquitectura completamente nueva, con conexiones
diferentes, y que necesita de un procesador potente para
obtener el máximo rendimiento. Esto significa que no
existe una forma de actualizar un PC existente para que
funcione con AGP, excepto reemplazar la placa base y la
tarjeta gráfica.
¿Merece la pena el
desembolso? Intel asegura que sí, lo mismo que la
mayoría de los fabricantes de tarjetas gráficas. Sin
embargo, que todas las tarjetas gráficas utilicen el
puerto AGP no significa que funcionen de la misma forma o
que ofrezcan el mismo rendimiento. Además de la
capacidad del controlador gráfico, cada fabricante
decide si incorpora el conjunto completo de capacidades
3D o sólo una parte, e incluso si se incorporan esos
efectos mediante software.
Utilizando el método
software los fabricantes se ahorran el coste de
rediseñar constantemente sus controladores gráficos, y
les permite poner a la venta sus productos con más
rapidez. Pero con este método no se alcanza el máximo
rendimiento.
En la actualidad, la
mayoría de las tarjetas gráficas AGP incorporan una
gran cantidad de memoria RAM, con un mínimo de 8 Mb,
alcanzando en algunos casos los 24 Mb. Gracias a toda
esta memoria, se dispone de una gran cantidad de espacio
framebuffer- para almacenar los mapas de textura
utilizados con más frecuencia y la información de
profundidad del buffer-Z, y todavía se dispone de
memoria libre para otras funciones.
En el mundo real
Una vez analizadas las
características y el funcionamiento del puerto AGP, ha
llegado el momento de ver si toda esta teoría se traduce
en unas mejores prestaciones gráficas en realidad.
En una comparativa
directa entre un mismo modelo de tarjeta gráfica en
versiones PCI y AGP, no se ha apreciado un mejor
rendimiento del modelo AGP cuando ejecuta aplicaciones
estándar de empresa, como hojas de cálculo y
procesadores de texto, lo que significa que este puerto
no parece afectar a la velocidad de representación de
gráficos 2D.
Al ejecutar el conjunto
de pruebas estándar Winbench 3D tampoco se observaron
diferencias significativas, aunque éstas sí que
aparecieron con el test 3-D Large Texture, con una clara
superioridad del modelo AGP sobre el PCI.
Esto permite llegar a la
conclusión de que AGP sí que aumenta el rendimiento al
trabajar con texturas de gran tamaño, algo ideal para
los juegos 3D.
Un modelo para
cada necesidad
En la actualidad se
pueden distinguir cuatro tipos de tarjetas gráficas:
Modelos de bajo
precio: dirigidos a todos aquellos usuarios que quieren
disponer de excelentes prestaciones gráficas pero que no
suelen utilizar aplicaciones con gráficos en
tridimensiones.
Tarjetas
dirigidas para los aficionados de los juegos 3D: buscan y
casi necesitan la mayor velocidad y resolución posibles.
Tarjetas más
caras: ofrecen el rendimiento más elevado aunque sólo
en apartados algo especializados, como el diseño en tres
dimensiones.
Tarjetas que
incorporan los últimos avances: combinan las funciones
del ordenador y de la electrónica de consumo
sintonizador de televisión, captura y
reproducción de vídeo, etc.-.
Para jugar
Los usuarios que
utilizan el ordenador principalmente para jugar disponen
de varias opciones para aumentar el rendimiento 3D de su
sistema:
Pueden reemplazar
su tarjeta gráfica actual por un modelo nuevo (AGP o
PCI) que integre funciones de aceleración 2D/3D.
Pueden instalar
una aceleradora 3D que funcione en combinación con su
tarjeta gráfica actual.
Pueden adquirir
una nueva placa base, un nuevo procesador y una nueva
tarjeta AGP.

En el trabajo
Mientras que para un
usuario interesado en los juegos, el rendimiento 3D de su
tarjeta gráfica es el factor más importante, los
usuarios que utilizan el ordenador para tareas más
"serias" deben centrar su atención en otros
aspectos.
La mayoría de los
usuarios utiliza su ordenador para ejecutar aplicaciones
que utilizan texto y gráficos bidimensionales
hojas de cálculo, bases de datos, procesadores de
texto, navegar por Internet-, y para ellos las funciones
de aceleración 3D no tiene demasiado interés. Esta
categoría de usuarios es, con mucho, la más numerosa, y
cualquier tarjeta gráfica con menos de dos años de
antigüedad (AGP o PCI) capaz de mostrar 24 bits de color
a una resolución de 800 x 600 y con una velocidad de
refresco de 75 Haz, será más que suficiente.
Para
profesionales
Los profesionales que
pasan horas delante de un monitor diseñando todo tipo de
gráficos en dos y tres dimensiones suelen utilizan
monitores de gran tamaño (como mínimo de 19 pulgadas).
Esto supone que deben utilizar tarjetas gráficas capaces
de mostrar resoluciones mínimas de 1024 x 768, y que
posean una tasa de refresco elevada, para que no provoque
fatiga visual.
Los diseñadores Web,
los editores de vídeo, los profesionales de la
autoedición y el diseño e incluso algunos contables,
deben visualizar una gran cantidad de datos y ventanas
simultáneamente, por lo que necesitan una tarjeta que
ofrezca un elevado rendimiento 2D (AGP o PCI) y diversas
utilidades para la calibración del color. Para este tipo
de usuarios, la capacidad de aceleración 3D de la
tarjeta gráfica está también en un segundo plano.
Existe otro tipo de
diseñadores dedicados a la elaboración de modelos 3D
que, además de elevadas resoluciones y tasas de
refresco, necesitan tarjetas gráficas con mucha memoria
para gestionar varios monitores y almacenar texturas, y
que posean procesadores capaces de acelerar la
representación en pantalla de los modelos
tridimensionales.
Aunque algunas tarjetas
gráficas con aceleración 3D de gama baja, orientadas al
mercado de los juegos, son capaces de ofrecer un
rendimiento sorprendente a la hora de trabajar con
aplicaciones de diseño 3D (incluso superior a otras
tarjetas mucho más caras), la realidad es que los
profesionales del diseño 3D deben adquirir tarjetas con
decenas de Mb de memoria gráfica y varios procesadores
gráficos, con lo que el precio, en ocasiones, puede
superar el del propio ordenador.
Para todo
Algunos fabricantes
diseñan sus tarjetas gráficas con un objetivo claro:
ofrezcer el mejor resultado en unas aplicaciones
determinadas. Sin embargo, otros buscan la polivalencia e
incluir el mayor número de funciones con su producto.
Esto ha permitido la aparición de tarjetas que integran
aceleración de gráficos 2D/3D, sintonizador de
televisión y captura de imágenes estáticas y de
vídeo.
Otra función que cada
día cobra una mayor popularidad en el ocio doméstico es
la reproducción de discos DVD. Las películas DVD están
codificadas utilizando el formato MPEG-2 y utilizan
sonido Dolby Digital. Para poder reproducirlas se
requiere una elevada potencia de proceso. Aunque se puede
decodificar DVD utilizando únicamente software, para
obtener la mejor calidad hay que utilizar un
decodificador hardware. Los usuarios interesados en este
tipo de tarjetas también deberán asegurarse de que el
modelo seleccionado posee los conectores y las opciones
de ampliación necesarias para cubrir todas sus
necesidades.
Conclusión
Al igual que ha sucedido
con otras tecnologías innovadoras, sólo cuando los
programadores empiecen a aprovechar todas sus ventajas,
el puerto AGP y las tarjetas gráficas compatibles con
él podrán demostrar su verdadero potencial.
Sin embargo, estos
programadores también deberán encontrar la forma de
conseguir que los gráficos 3D cobren un mayor
protagonismo en las aplicaciones empresariales, para que
AGP sea aceptado más allá de los ámbitos puramente
lúdicos. De lo contrario, esta veloz tecnología sólo
será aprovechada por un grupo relativamente pequeño de
usuarios.
A la pregunta ¿hay que
actualizarse ahora?, se puede responder que depende de
nuestras necesidades y, hoy por hoy, sólo los usuarios
que dediquen horas y horas a destruir enemigos en tres
dimensiones aprovecharán verdaderamente la tecnología
AGP.
Javier Guerrero
hutter@redestb.es
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