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DUNE 2000
Al fin ha llegado la deseadísima
continuación de Dune, uno de los juegos clásicos de
estrategia en tiempo real, precedente de la actual fiebre Command &
Conquer.
Hace ya bastantes años
Westwood Studios lanzó al mercado Dune, el que se puede
considerar el primer juego de estrategia en tiempo real.
Posteriormente, lanzaron el genial Command & Conquer y su
continuación, Red Alert, que se consideran obran maestras de un
género que ha alcanzado su éxito actual en buena medida
gracias a la enorme calidad de estos dos títulos.
Posteriormente han ido surgiendo otros programas clónicos que
han llegado a saturar el mercado. Algunos de ellos (es el caso, por
ejemplo, de Total Annihilation o Dark Reign) tenían una calidad
muy elevada. Otros, sin embargo, no. Así pues, cuando se nos
anunció que Westwood Studios lanzaría un nuevo programa
de estrategia en tiempo real esperábamos una sorpresa de
calidad al menos equivalente a las de los juegos mencionados.

Sin embargo, Dune 2000 desmerece
completamente la calidad tradicional de esta ya mítica compañía,
convirtiéndose en un título divertido pero vulgar y
carente de las cualidades que auparon a otros lanzamientos a las más
altas cotas de éxito.
El título es absolutamente
similar a los ya comentados Dune y Dune 2. La historia está
basada en los prestigiosos libros de Frank Herbert. En el planeta
Arrakis, también conocido como Dune, tres familias luchan por
el poder: Atreides, Ordos y Harkonnen. Lo lograrán aquellos que
posean la especia más preciada. Nuestra misión será
dirigir los ejércitos de una de las tres familias y conseguir
el control total sobre Arrakis. Para ello deberemos superar una serie
de misiones. En las primeras iremos tomando posiciones dentro del
planeta para, posteriormente, invadir los terrenos de las otras
familias hasta controlar el mapa completo.
La base del juego consiste en
conseguir la especia en cuestión. Una vez la poseamos, la
refinaremos y obtendremos créditos con los que podremos crear
nuevas unidades, así como otros edificios que permiten realizar
funciones adicionales.
Con el paso de las misiones,
dispondremos de nuevas unidades, tanto de lucha como edificios, que
nos permitirán llevar a cabo estrategias más
complicadas. Hasta aquí no encontramos nada nuevo, en verdad.
El problema es que de aquí en adelante tampoco hay nada
original. El mecanismo de juego es el mismo que el de Command &
Conquer y la calidad gráfica también. Los grafistas no
se han esforzado en exceso en este aspecto y los sprites son muy pequeños
y carentes de detalles, lejos de juegos actuales como Dark Reign. La
verdad es que el aspecto técnico es lo más pobre del título
que, si bien en todo momento falto de originalidad, con unos buenos gráficos
sería muy resultón.
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